

Cada inicio de temporada me planteo algunos aspectos a mejorar con respecto al año anterior. Hay temporadas donde he dispuesto de más tiempo, y otras, como esta, donde es más complicado entrenar. De todos modos, siempre he tenido claro lo importante que es la mejora técnica para poder seguir mejorando globalmente en (este caso) el triatlón. Hay deportes donde lógicamente, la técnica tendrá más importancia que en otros, y el tiempo de entrenamiento que requerirá será mayor.En el caso del triatlón, se trata de un deporte individual, que se compone de tres especialidades deportivas como son la natación, el ciclismo y la carrera a pie, pero que tendrá unas características específicas, propias de este deporte.
Cuanto mayor sea el nivel técnico de un triatleta, menor será la energía necesaria para realizar la actividad. En todos los deportes, especialmente en los que la resistencia es un componente importante como el triatlón, un elevado grado de perfección técnica mejora la eficiencia física del deportista. Para un mismo nivel de rendimiento, el deportista que posee una buena técnica sufre un nivel más bajo de fatiga.
Es muy útil, y bastante instructivo, ver y guiarnos por los grandes triatletas (nadadores, corredores o ciclistas), como realizan el gesto técnico, su eficiencia al nadar, pedalear o correr, o incluso al llevar a cabo las transiciones (la cuarta disciplina del triatlón), pero sin duda, debemos tener claro, que la técnica se adaptará también a las características de cada uno, a los patrones motrices que cada uno de nosotros ejecuta. Incluso, podemos decir que, entre grandes deportistas de una misma disciplina, vemos diferencias evidentes en la ejecución del gesto. Por ello, estos modelos, son eso, modelos que nos pueden guiar, pero que no debe ser lo que nosotros lleguemos a hacer. La técnica la adaptaremos a nuestras condiciones.
Por último, la mejora técnica nos ayudará a prevenir posibles lesiones. El triatlón es un deporte cíclico, donde por tanto repetiremos muchas veces un mismo gesto. Si este, se ejecuta de manera incorrecta, más tarde o más temprano llegarán las lesiones. Técnica como mejora del rendimiento, pero también como mejora de la salud, como prevención de lesiones.
Para trabajarla, de manera general, podemos decir que es preferible al inicio de las sesiones cuando el sistema nervioso esté más descansado, cuando estemos más frescos, y… al inicio de la temporada. Posteriormente debemos afianzar esa mejora. De todos modos, hay más variantes, y como todo, dependerá de nuestro nivel, años de entrenamiento,… y en este sentido hay otras opciones como trabajarla con “fatiga” (al final de una sesión dura de entrenamiento), combinándola con el trabajo de fuerza, facilitando o entorpeciendo la ejecución (por ejemplo, nadando con camiseta, realizando ejercicios complejos de técnica),…
Cada una de las disciplinas tendrá unas características técnicas diferentes no sólo a la hora de ejecutar el gesto, como es lógico, sino también en cuanto a la importancia que deberíamos darle, el tiempo que emplearíamos en desarrollarla en nuestras sesiones de entrenamiento, siendo en este sentido, la natación, la más técnica de las 3,… aunque a esto habría que dedicarle otra entrada.




