martes, 27 de agosto de 2013

Campeonato de España de triatlón MD (Posadas)

Hay muchas maneras de contar la misma historia. Normalmente se empieza por el principio, aunque a veces, la historia es contada con continuos flash-back, que nos retrotraen a momentos pasados. También se puede contar desde el final, y acabar en el principio. O empezar por una parte de la historia, y acabar en el mismo punto, es decir, una cronología circular, donde no hay principio ni fin.

La amistad se puede plasmar en una foto como esta, donde tres triatletas, amigos, acaban de terminar un triatlón duro, pero al mismo tiempo con toda la esencia de este deporte, donde la gente de la localidad se vuelca, lo vive. Donde un día, no se sabe por qué, se hizo la primera de las 25 ediciones. El menos sonriente de los tres es precisamente, el que no compitió, pero eso sí, seguramente acabó más destrozado que los otros dos pájaros.
Cruzar la meta, ser finisher es de las primeros dogmas que se inculcan en la Larga Distancia, y la carrera a pie es lo último que se hace en un triatlón. A diferencia del resto de veces que competí en Larga Distancia, mi tercer parcial en Posadas fue duro de verdad, casi desde el principio. Antes de dejar la bici, sabía que no sería el día a píe. Con 1:29:41, sufriendo mucho, sin disfrutarla, con continuos pensamientos negativos, con ganas de andar, de retirarme, y tirando de coco, y de pensamientos dirigidos a mis PATROCINADORAS :), hay que disfrutar, "eres un privilegiado por hacer lo que te gusta". Un primer km motivado con empezar a correr tras una (para mí) buena bici. 3:45, que sabía que no sería el ritmo. 2º km a 3:49, la excitación del momento hace que corras más rápido del ritmo crucero final. Y es que los últimos dos km fueron un suplicio, salvado por la entrada a meta, y todo el público volcado, animando...

 
Antes de eso, en el km 18, me pasó Chema... ("¡qué pasa chaval!"///"¡maric...zo"!). Carrerón, a pesar de su hándicap natatorio, y su idea de no hacer nada más que tenga que ver con el agua, a partir de ahora. Este no es el último, seguro.
 
Pasé por momentos difíciles, mi ritmo no era el habitual, muchos km sobre 4:30, me costaba ir más rápido, me hidrataba constantemente, y si no lo hacía yo, para eso estaban las "mangueras de Posadas"... Geles tomados de manera regular, eran fáciles de digerir los dados por la organización, y hasta la última vuelta (de 4) intenté que la glucosa cambiara mi ritmo de carrera.
 
Antes de todo eso, y tras los dos primeros km, sufrí el "ataque de una voluntaria". Llegada a un puesto de avituallamiento, a ritmo de 3:50-4:00, intento de coger un gel a la izquierda, no lo consigo, consigo atrapar una botella de agua, y a la derecha hay una mesa con más geles... Voy a coger uno con mi mano derecha (a la velocidad de carrera descrita, todo esto pasó en décimas de segundo) y... Catacrack!!!! al suelo, pérdida momentánea de la percepción espacio-tiempo. Dolor en rodilla, y gritos, y lamentos del grupo de voluntarias. Una de ellas, con su buen hacer, se cruzó en mi camino para desde la izquierda, pasar a la derecha y darme el gel ella... Anécdota de la carrera que no pasó a más, me levanté, y a pesar de que en un primer momento me dolía, pude seguir corriendo, sin notar la molestia a partir de ahí. Al pasar por el avituallamiento, además de ir con más cuidado, les hice ver que estaba bien...

 Solté la bici sabiendo que había hecho un buen parcial, con 2:29:35, a una media de 36'2 km/h., para 90.4 km. Con momentos de desconexión, de pensar que los primeros km estaban siendo muy rápidos. El momento de pasarlo mal en la bici fue en el km 50, hasta ahí la media cercana a los 37 km/h. El circuito de bici era rápido pero con zonas engañosas, donde el asfalto, o el perfil hacían que el ritmo decayese. En las zonas de subida, como en Hornachuelos, intentaba cambiar la posición, pedalear de pie, que la espalda y los músculos de las piernas y brazos trabajasen en otras angulaciones.
El nivel en larga Distancia en bici es bastante alto, con lo que buscar buenas referencias no es fácil, pero ese es uno de los principios de esto, si no es tu ritmo, olvidarte, y si es "asequible", apretar los dientes en algunos momentos, y "rezar" con no haberte equivocado...
Los geles fueron cayendo cada 30', y el agua y la isotónica las iba alternando. El primer gel, uno con cafeína, que al despegarlo del cuadro de la bici, me bañó... así que entró en sangre, la mitad de ese primer gel "fundamental".
Al coger la bici de boxes, me percaté de alguno que conocía, y saber el nivel de la gente hace que sepas, más o menos como fue tu natación.
La salida del agua era una pequeña cuesta, con mucho público y con una alfombra con muchas piedras, que al bajar a nadar se notaban, pero que al subir, con la adrenalina, parecía que hubiesen desaparecido.
Parcial bueno en el agua, con una natación que se me hizo larga, y que según mi Garmin tuvo 2.120 metros. Algo más por tanto de los 1.900 m. aunque aquí la orientación juega un papel importante... No tuvo mucha historia, en un circuito en triángulo, con un agua tranquila, y calentita,... el neopreno no se usó.
 Los momentos previos a la salida son los que menos me gustan, por suerte, compartirlos con gente como Chema y Antonio Navajas, triatleta de Posadas al que conocí este fin de semana, lo hace menos "...odido".

 El capítulo del "brújula" y el "GPS" por las calles de Almodóvar sería para buen inicio para una película de Berlanga, pero digamos que encontraron el lugar al que querían llegar, y compartieron momentos de risas, anécdotas de carreras, de la carrera que estudiaron, y sobre todo de la vida... y uno quedó 7º y otro 8º, pero qué más dá, tanto monta, monta tanto,... y como dice Chemita, aquí, al final lo que importa, es DISFRUTAR.