lunes, 23 de junio de 2014

Deporte, menores y frustración.



 Desde pequeños, el gusto por el movimiento, por la actividad física está presente. Es raro ver a un niño/a que no le guste correr, saltar, nadar, montar en bici,... jugar. Cuando eso sucede, en la mayoría de los casos, esconde una problemática, y al igual que aquellos pequeños que nunca sonríen, no es algo natural. 
En primaria, sucede que el área de Educación Física es, casi con toda seguridad, la que el alumnado no quisiera dejar de dar durante la semana. Basada principalmente en el juego como recurso metodológico, el alumno/a va mejorando sus habilidades motrices, su condición física, de una manera lúdica, sobre todo en las primeras edades. Conforme avanzan en esta etapa educativa, el deporte va adquiriendo presencia. El enfoque competitivo debe estar bien enfocado, siempre como un medio para mejorar, con carácter motivacional, pero siempre sin condicionar la práctica deportiva, entendiendo las diferencias individuales, y la edad en la que se encuentran los niños/as, donde están en pleno proceso formativo, no solo físico.
Comprender esto, no es solo labor de los formadores, sino también de los padres y madres, que en muchos casos, no entienden que su hijo/a debe principalmente disfrutar de la actividad física, por encima de resultados o rendimientos, que pueden o no llegar. El gusto por la actividad física, bien sea practicando deportes federados, o no, hay que intentar que esté presente siempre, y eso se consigue, sobre todo haciendo que sean felices con el movimiento, no frustrarlos con expectativas no cumplidas.
Todos conocemos casos vergonzantes de padres y madres que dejan mucho que desear en su actitud cuando "siguen" a sus hijos/as tanto en entrenamientos como en "competiciones", y quizás sea el fútbol el ejemplo más claro, aunque por desgracia, es algo que se extiende a otros deportes minoritarios, en menor medida.
Algunas cuestiones a tener en cuenta, desde mi punto de vista, para aquellos padres o madres que tengan pequeños en algún deporte federado, con competiciones cada fin de semana, podrían ser:
  1. Hacedle tener presentes los principios éticos deportivos, que harán que además de ser mejores deportistas, les formaran como personas.
  2. Por ser vuestro hijo, no siempre llevará razón, y todo el mundo se puede equivocar, incluso los árbitros.
  3. No les comparéis. Respetad su individualidad, mejorando así su autoestima, haciéndoles más capaces, partiendo de su potencial.
  4. No les sobrevaloreis, todos tenemos limitaciones, y es bueno conocerlas y aceptarlas para mejorar.
  5. No mercadeéis con sus cualidades.
  6. No proyectéis en ellos vuestras frustraciones ni aspiraciones insatisfechas, o conseguiremos un adulto frustrado.
  7. En la competición animarles, pero no gritarles ni darles órdenes, dejadlos disfrutar.
  8. Respetad el trabajo del entrenador y sus decisiones. Él es quién lleva al grupo.
  9. Respetad las decisiones arbitrales, para que vuestros hijos las respeten, dad ejemplo. El árbitro es un formador más en la vida de vuestros hijos/as
  10. Sed correctos en vuestra actitud y en la forma de expresaros y relacionaros con otros padres, aunque sean "rivales".

4 comentarios:

david caldeirao dijo...

muy bien..., subscrevo!
lo deporte no puede ser obligacion e obsecion, ay que disfrutar :)

Luis Jesús Álvarez Serrano dijo...

Buena entrada, Juan. Creo que la causa de esas lamentables actitudes está en el punto 6. Tomo nota, espero que nunca se me vaya la olla. Un abrazo.

Juan González dijo...

David, disfrutar como hacemos dos cuarentones como tu y yo ;) que cerca tienes ya Frankfurt! Ánimo!

Luis, tienes razón, de ahí parten todos los problemas, y no es fácil cambiar la mentalidad de algunos, sobre todo, a los padres fútboleros. Un abrazo

Anónimo dijo...

Juan, muy interesante tu artículo. Algo de esto comentamos al borde e las piscina este verano...
Pepe Segura.,