sábado, 31 de julio de 2010

Densidad y complejidad


Cuando hablamos sobre entrenamiento, los practicantes de deportes de resistencia como triatletas, patinadores, atletas, ciclistas, nadadores, … casi siempre, nos centramos en comentar dos de los componentes del entrenamiento: el volumen y la intensidad. Son los que nos dan una idea, de cómo se ha desarrollado ese entrenamiento, si ha sido más o menos exigente.

La ciencia del entrenamiento es más compleja de lo que en principio pueda parecer, y sobre todo, cuanto más nivel tenga el deportista en concreto. La planificación, la distribución de las cargas, la combinación de los distintos aspectos que engloban el entrenamiento, no será lo mismo, en cuánto a complejidad, al conocimiento que deba tener un entrenador, para un deportista popular, que para un deportista de élite, el cuál, como pudimos comprobar en la prueba del campeonato del mundo de triatlón disputada en Londres, puede llegar a su límite fisiológico y de capacidad de sufrimiento.

Centrándonos en los componentes del entrenamiento (mágnitudes que determinan o dosifican el entrenamiento) podemos decir que además del volumen y la intensidad, nos encontramos la densidad y la complejidad. Los cuatro tendrán su importancia al ser aplicados y tenerlos en cuenta, y la manera en que lo hagamos, determinará nuestro rendimiento (si eso es lo que buscamos).

La densidad del entrenamiento: se define como el tiempo que transcurre entre un entrenamiento y otro, entre las fases de trabajo y recuperación. Normalmente, un estímulo más intenso, requerirá un mayor tiempo de descanso. Esto se aplica, no sólo dentro de una sesión de entrenamiento, sino también entre diferentes sesiones en un mismo día, o en varios días. Por ejemplo, en una sesión de natación, hacer 10x100 a 1’15” cada 1’30” o 10x100 a 1’20” cada 1’45”, hablamos de diferentes “densidades de entrenamiento”. También en un mismo día, hacer una sesión de natación a primera hora, sobre 3.500 metros de trabajo de técnica con palas. A la hora hacer 3 horas de bici, y por la tarde 60’ de carrera con series de 800 en pista. Este mismo entrenamiento, si lo realizamos con la bici por la tarde, y seguidamente hacemos el trabajo de carrera, no será igual, los beneficios serán distintos, y estaremos intentando mejorar otros aspectos.
La complejidad del entrenamiento: se refiere a la sofisticación de uno o varios ejercicios en un entrenamiento, que harán que el nivel de estrés psicofísico pueda ser mayor o menor. Por ejemplo, en natación al llevar a cabo ciertos ejercicios de técnica, que no dominamos correctamente, o en triatlón, al practicar las transiciones, con la bajada y subida de la bici, con las zapatillas puestas en los pedales, si no somos muy “hábiles” (como es mi caso), nos puede hacer más complejo el entrenamiento. Esta complejidad, nos llevaría a una mayor “intensidad” del entrenamiento, otros de los componentes del mismo.